Historia de la Semana Santa de Écija
De la información documentada que existe sobre el mundo de las hermandades y cofradías en
general, resulta que estas surgen durante la alta Edad Media, en la segunda mitad del Siglo XIII, poco
después de haber sido reconquistada la ciudad, en contestación a la necesidad sentida por amplios
sectores de la población, de unirse en grupos para protegerse de manera más efectiva ante las
múltiples dificultades de la vida.
Ello supuso que el término cofradía englobara una gran variedad de agrupaciones, teniendo en
un principio un marcado cariz social (profesional y gremial), con fuertes vinculaciones, tanto en una
calle o barrio como en una parroquia, que fue decayendo poco a poco, pero nunca sin perder sus
motivaciones religiosas.
Las cofradías también fueron conocidas como hermandades, con especial relieve en
Andalucía, a partir del siglo XII, para luego pasar el término al resto de las regiones. De estas
hermandades, las de mayor interés y difusión fueron las hermandades del socorro, que aparecieron en
la segunda mitad del siglo XVI y que se desarrollaron en los siglos XVII al XVIII, teniendo entre sus
fines principales la asistencia de sus miembros en la enfermedad y en la muerte.
Sin embargo, antes del siglo XVI no hubo más que una escueta celebración litúrgica de la
Semana Santa, con sus consecuencias devocionales o de práctica sacramentall y acciones caritativas.
Aún no existían las cofradías de Pasión, ni procesiomes, ni flagelantes en torno a la Pasión de Cristo.
La contemplación e imitación pública de los padecimientos del Redentor en una cofradía no
ocurrirá en Écija hasta comienzos del siglo XVI, siendo la cofradía de la Veracruz, con sede canónica
en el convento de San Francisco, la primera que incorporó la flagelación en la noche del Jueves
Santo. En el capítulo 1º de su Regla, redactado el día 16 de octubre de 1519, se observa la existencia
de dos tipos de cofrades: de luz "que no han de ser obligados a la disciplina" y de sangre. Éste es el
primer documento hallado hasta el momento sobre la incorporación de penitentes a una cofradía,
pudiendo afirmarse que Écija es una de las ciudades pioneras en España en la celebración de la
Semana Santa en sentido estricto.
A mediados del siglo XVI, y a imitación de esta cofradía, se introdujo la penitencia en otra
hermandad ecijana: la de Nuestra Señora de la Piedad, que había sido fundada con carácter
puramente cultual en la segunda década del citado siglo en el Convento de Mercedarios Calzados.
Por aquel entonces, con independencia del fin primordial de las citadas hermandades de
socorro (en Ecija teníamos la Hermandad de la Misericordia con sede en la Parroquia Mayor de Santa
Cruz), dentro de las propias reglas o estatutos de las restantes Hermandades y Cofradías, también se
contemplaba la obligación de ayudar a los miembros de dichas corporaciones, tanto en los momentos
de pobreza, como en la enfermedad y en el fallecimiento.
De las propias reglas de las hermandades ecijanas (la mayoría fundadas en el siglo XVI),
queda comprobada la completa autonomía a la hora de ejercer el gobierno de estas, elección de
miembros, pago de cuotas, fiestas, etc., aunque sin olvidar la dirección espiritual regida por los
miembros de las ordenes religiosas donde la hermandad había sido fundada o tenía su sede, pues así
aparece en las propias reglas fundacionales.
Lo que sí es cierto, que, con independencia de la influencia que los eclesiásticos tuviesen en
todos y cada uno de los miembros de las hermandades y cofradías, el cargo de Hermano Mayor era
elegido democráticamente, de forma tan simple como el introducir una bola blanca, si se estaba de
acuerdo con la persona propuesta o una bola negra en caso de disconformidad, siendo entonces el
Hermano Mayor elegido quien designaba los restantes cargos de la Junta de Gobierno que, durante un
año, sería responsable del desenvolvimiento y desarrollo de la hermandad y cofradía.
La Iglesia, si en un principio alentó con decisión la difusión de las cofradías por la
reanimación que éstas hacían de la vida cristiana y por la gran labor humanitaria que realizaban,
pronto comenzó a vigilarlas más de cerca, habida cuenta del poder e influencia que iban ejercitando
sobre el conjunto de los fieles, además de por su inclinación al gobierno autónomo de sus
congregaciones y a la desviación profana de ciertos actos litúrgicos.
Poco después se dejaría sentir en Écija el espíritu de Trento. Las doctrinas de este Concilio
tuvieron una amplia resonancia en las cofradías. La revalorización del sacramento de la penitencia y
de la veneración a las reliquias e imágenes confirmó el uso de la penitencia pública y promovió la
presencia en los desfiles procesionales de los momentos o “pasos” más significativos de la Pasión de
Cristo.
El Concilio de Trento (1545-63) conminó a los obispos diocesanos a realizar visitas
periódicas a las cofradías. El papa Clemente VIII, en el año 1604, exigió el consentimiento escrito
del obispo para establecer la legalidad de las cofradías en su diócesis, el cual tenía que examinar,
corregir y aprobar los estatutos presentados por los cofrades.
Como consecuencia de esta orden papal, y concretándonos al mundo cofrade ecijano, las
hermandades y cofradías se vieron obligadas a remitir sus correspondientes reglas fundacionales o
estatutos al Arzobispado Hispalense, encargado de velar por el cumplimiento de aquella orden,
originando el que la antigüedad de las hermandades se viera alterada en cuanto a la fecha de su
fundación, originando en algunos casos, pleitos entre las propias hermandades, dado que la
antigüedad suponía algo más que una fecha determinada, pues se consideraba un privilegio que, en
algunos casos, podía llevar implícito el tener derechos y beneficios respecto de las fundadas
posteriormente.
Por ello, podemos ver como algunas de las hermandades, cuando se refieren a su fecha
fundacional, en muchas de ellas, no coincida ésta, con la que está reconocida oficialmente en los
registros del Arzobispado de Sevilla, originándose ello por la necesidad que tuvieron de redactar y
remitir sus reglas o estatutos a la autoridad eclesiástica, para su examen, corrección y aprobación, por
lo que la fecha del Decreto Arzobispal, otorgando la aprobación, es la que, en definitiva, por lo menos
ante dicha autoridad eclesiástica, resulta como fecha fundacional, tras los siete años que
obligatoriamente debía transcurrir, desde que se constituía la hermandad hasta su aprobación
eclesiástica.
Pero, las fechas concedidas por la autoridad eclesiástica, nunca fueron reconocidas por la
mayoría de las propias hermandades y cofradías, como fecha de su fundación, dado que siempre han
intentado demostrar y en algunos casos existen datos fehacientes que lo corroboran, que fueron
fundadas con mucha anterioridad a la fecha asignada por el Arzobispado de Sevilla en la aprobación
de sus reglas, como autoridad eclesiástica a la que están sometidas todas y cada una de las
Hermandades y Cofradías ecijanas.
El auge de las cofradías de penitencia fue impresionante a partir de 1570, año que coincidió
con un profundo cambio en el sistema hospitalario ecijano: los hospitales dejaron de estar tutelados
por las cofradías por directa disposición de Felipe II. Ello favoreció que en el último tercio del siglo
XVI y principios del siglo XVII se fundaran, o renovaran sus Reglas, numerosas cofradías.
Son concretamente 10 las cofradías que se fundan en Écija en estos momentos: Hermandad de
la Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo (1570); Hermandad del Santísimo
Crucifijo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (1571); Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad
(1573); Hermandad del Dulce Nombre de Jesús (1575); Hermandad de Nuestra Señora de la
Encarnación (1579); Hermandad de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, Oración en el
Huerto y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (1579); Hermandad de la Coronación de Jesucristo,
San Marcos y San Roque (1581); Hermandad de la Santa Cruz de Jerusalén (1582); Hermandad del
Santo Ángel de la Guarda y Ecce Homo (1589); y, por último, Hermandad del Santísimo
Descendimiento de la Cruz, Entierro y Resurrección de N uestro Señor Jesucristo (1601).
Por su parte, la Hermandad de la Veracruz y la de Nuestra Señora de la Piedad renuevan sus
Reglas en 1573 y 1577 respectivamente. A estas 12 cofradías hay que agregar la del Santísimo
Sacramento y Nuestra Señora del Rosario. Esta última, fundada en el siglo XV en el convento de
San Pablo y Santo Domingo, incorporó la penitencia pública a fines del siglo XVI, pese a no figurar
esta práctica en la Regla que renovó en 1551. A fines del siglo XVIII, su tradicional rivalidad con la
Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad le acarreó la prohibición Real de efectuar estación de
penitencia, subsistiendo desde entonces como hermandad puramente cultural.
En los siglos XVII y XVIII estas 13 cofradías ecijanas vivieron su época de máximo apogeo.
Sin embargo, los efectos de la desamortización y de la mentalidad liberal progresista decimonónica
propiciaron la crisis económica e ideológica de las cofradías.
Algunas de ellas acabaron por disolverse, tal es el caso de las Hermandades de la Veracruz,
(actualmente, en 2006, en proceso de reorganización), del Dulce Nombre de Jesús, de la Purísima
Concepción de Nuestra Señora, Oración en el Huerto y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, del
Santo Ángel de la Guarda y Ecce Homo y del Santísimo Descendimiento de la Cruz, Entierro y
Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
El siglo XX es nuevamente prolífico en fundaciones o reorganizaciones de hermandades en
Écija. Estas hermandades han contribuido al realce y esplendor de la Semana Santa, así como a
fomentar el espíritu cristiano gracias a los cultos internos y al constante ejercicio de la caridad que
desarrollan a lo largo de todo el año. Herederas de una secular devoción, vuelven a ser 13 las
cofradías que se dan hoy cita en la Semana Santa ecijana:
- La Ilustre y Fervorosa Hermandad de La Entrada de Jesús en Jerusalen. Ntro. Padre Jesús
Cautivo y Nuestra Madre y Señora de Las Lagrimas, cuyas Reglas fueron aprobadas en 1956.
La Fervorosa Hermandad del Stmo. Cristo de La Yedra y Ntra. Señora de la Caridad, tiene
aprobadas sus Reglas en 1962. Tiene su orígen en la Hermandad del Santo Ángel (1589).
- La Hermandad del Stmo. Cristo de la Expiración, Ntra. Señora de los Dolores y Ntro. Padre
Jesus Nazareno de la Misericordia, cuyas Reglas fueron aprobadas en 1965. Tiene su origen
en la Hermandad de la Encarnación (1579).
- La Real Hermandad y Archicofradía de nazarenos de la Coronación de espinas de Ntro. Señor
Jesucristo, San Marcos, San Roque, Stmo. Cristo de la Salud y Nuestra Señora de los
Dolores, cuyas Reglas fueron aprobadas en 1583. Tiene su origen en la Hermandad de San
Marcos (1429).
- La Real y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Penitencia del Bienaventurado San Francisco
de Paula, Sagrada columna y Azotes, Santísimo Cristo de Confalón y Nuestra Señora de la
Esperanza, cuyas Reglas fueron aprobadas en 1583. Mantiene su origen en la Hermandad de
la Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo (1570).
- La Hermandad del Stmo. Cristo de la Sangre y Ntra. Señora de los Dolores, cuyas Reglas
fueron aprobadas en 1571. Mantiene su origen en la Hermandad del Santísimo Crucifijo y
Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (1571).
- La Real y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntro. Padre Jesús Nazareno
Abrazado a la Cruz y María Santísima de la Amargura, cuyas Reglas fueron aprobadas en
1909. Mantiene su origen en la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntro. Padre Jesús
Nazareno Abrazado a la Cruz (1666).
- La Pontificia, Ilustre y Muy Antigua Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno,
Santa Cruz en Jerusalén y Ntra. Señora de las Misericordias, cuyas Reglas fueron aprobadas
en 1943. Tiene su origen en la Hermandad de la Santa Cruz de Jerusalén (1582).
- La Hermandad de Ntra. Señora de la Piedad y Stmo. Cristo de la Exaltación en la Cruz, cuyas
Reglas fueron aprobadas en 1577. Mantiene su origen en la Hermandad de Nuestra Señora de
la Piedad (1577).
- La Hermandad de Ntro. Padre Jesús Sin Soga, Ntra. Señora de la Fe y los Sagrados
Corazones de Jesús y de María, cuyas Reglas fueron aprobadas en 1988.
- La Hermandad Sacramental de Ntra. Señora del Carmen, Cofradía de Nazarenos del Stmo.
Cristo de la Misericordia, Nuestro Padre Jesús Descencido de la Cruz en el Misterio de su
Sagrada Mortaja y María Santísima de la Piedad, cuyas Reglas fueron aprobadas en 1992.
- La Muy Ilustre y Real Hermandad de Ntra. Señora de la Soledad y Santo Entierro de Ntro.
Señor Jesucristo, cuyas Reglas fueron aprobadas en 1852. Mantiene su origen en la
Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad (1573).
- La Hermandad del Stmo. Sacramento, Gloriosa Resurrección de Ntro. Señor Jesucristo y
María Stma. de la Alegría, cuyas Reglas están aprobadas en 1990. Tiene su origen en la
Hermandad del Santísimo Descendimiento de la Cruz, Entierro y Resurrección de Nuestro
Señor Jesucristo (1601).
Podemos asegurar, porque así resulta de los documentos consultados, que la mayoría de las
hermandades y cofradías ecijanas, sobre todo las de penitencia, fueron fundadas en el siglo XVI,
algunas de las cuales quedaron extinguidas a lo largo de las centurias siguientes, al tiempo que
nacieron otras y que con numerosos altibajos, sobre todo a lo largo de los siglos XIX y XX, han
tenido las hermandades que a éste último siglo han llegado y que, cuando la primavera florece, el
desarrollo de lo que es la propia cofradía dentro de la hermandad, explosiona en la vivencia de la
Semana Santa, sin olvidar por supuesto, las hermanadas de Gloria que existen en Ecija, como
testimonio del fervor mariano de este pueblo bimilenario; la de nuestra Patrona, María Santísima del
Valle, oficialmente fundada allá por los inicios del siglo XVII; la fundada en el primer cuarto del
siglo XX al amparo de la Comunidad Salesiana, devotos de María Auxiliadora, la fundada en el
último tercio del siglo XX, bajo la Advocación de la Virgen del Rocío y las recuperadas por algunas
hermandades de penitencia en los años finales del siglo XX, incorporándolas, incluso, como
Titulares. Así es el caso de los Sagrados Corazones de Jesús y María, en la Hermandad de Jesús Sin
Soga, la Virgen del Carmen, en la Hermandad de la Sagrada Mortaja y la Virgen de la Merced en la
Hermandad de la Piedad.
EXTRAIDO DEL LIBRO “AYER Y HOY DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS ECIJANAS” DE RAMON
FREIRE GÁLVEZ, DEP. LEGAL SE-804-2002 Y DE LA RESEÑA HISTORICA ELABORADA POR MARINA
MARTÍN OJEDA CONTENIDA EN EL LIBRO “SANTO ENTIERRO MAGNO – ECIJA 1999” DEP. LEGAL
SE-2084/98.
